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TC2000: Werner - Canapino - Girolami: la inolvidable definición en Rafaela 2015 que quedó para la historia
La última vuelta de la final del TC2000 en Rafaela 2015 quedó grabada en la historia como una de las más apasionantes en la historia reciente del automovilismo argentino. Agustín Canapino, Néstor Girolami y Mariano Werner, los protagonistas de un cierre polémico e inolvidable.
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El autódromo “Ciudad de Rafaela” fue el escenario de una de las definiciones más épicas en la historia reciente del automovilismo argentino. No sólo por el infartante duelo que protagonizaron Agustín Canapino y Néstor Girolami (compañeros del equipo DTA Racing) sobre el final de la misma, sino por un excelso relato de Marcelo Mercado que quedó grabado a fuego.
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El “Titán” de Arrecifes peleaba (aunque el equipo dio la orden contraria) mano a mano con el “Bebu” en la final del Súper TC2000 y, en la entrada a una de las variantes, le arrebató el liderato a falta de un puñado de curvas para el final gracias a una arriesgadísima maniobra con su Peugeot que despertó una enorme tensión dentro del equipo, lo suficiente como para que haya resultado imposible de disipar en lo que restó del certamen 2015.
“Desde el equipo se les planteaba: ´Muchachos, recordemos el Martín Fierro: si entre los hermanos se pelean, les ganan los de afuera. Y ese día se dio perfectamente ese dicho”, recuerda Pedro Viglietti, por aquel entonces director deportivo de la estructura con base en San Nicolás de los Arroyos.
Es que, inicialmente, el que salió favorecido de dicha acción no fue ninguno de los dos pilotos de la estructura, sino que agazapado se relamía, por detrás, Mariano Werner. “Venía lidiando con una vibración de neumáticos y mi ingeniero me había dicho que, simplemente, llegara hasta el final. Pero yo sabía que ahí adelante había una pica y no me quería salir de la succión, lo tenía a tiro de ganar”, cuenta el “Zorro”, sobre su irrenunciable deseo de triunfar.
Y así fue. Cuando vio que los Peugeot salieron desacomodados, se puso primero y se encaminaba triunfal a la bandera a cuadros. Pero justo en ese momento, la segunda polémica de la jornada que agigantó aún más la agonía de ese memorable final. El oriundo de Paraná protagonizó un toque con Canapino sobre el cierre que le valió una exclusión que el entrerriano sigue lamentándose a día de hoy, porque asegura que su accionar “es válido”, y que “fue un final muy pero muy justo”.
El director del equipo, Ulises Armilleni, hace una breve síntesis que explica a la perfección todo lo acontecido aquella tarde en Rafaela: “Es lo que pasa cuando tenés bajo tu techo a los dos mejores pilotos de la República Argentina. Muchos finales habían sido así, es imposible que uno de los dos resigne la victoria por una decisión de equipo”.
En definitiva, resalta la característica que ninguno de estos pilotos puede esconder cuando se trata de ganar: el ego. “Eso es lo que los hace tan buenos, ese hambre de ir por todo. Agustín fue por la posición por la que no tenía derecho, según el orden establecido”, dice Armilleni, sobre esa acción que Viglietti describe como “algo que no podía pasar, pero pasó”.
La historia detrás de la agónica definición de Rafaela 2015: